A diario

Aunque no sé cual de los dos llegue primero...

Veo a diario tu rostro atormentarme,
y esta fobia inevitable, 
que va y viene como la mar,
también esquiva e inalcanzable.

Escucho tus palabras 
y el viejo cuervo,
viene a mi ventana,
seguido, seguido,
ya no tanto,
como en un ritual
cada vez menos frecuente,
casi decadente
y yo,
... sigo dándole migajas
de antaño
(a mi alma)
para que no muera
su ritual,
ni él, 
ni ella
de pena, 
de añoranza...
fantasmas que extraño, 
que espero,
(que olvidar espero)
por si llega
algún día,
tal vez en mis 80.

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