Primer Martinez
Estaba frente a mí, mirándome fijamente, y mi mirada traspasaba la suya; pero después de tantos años, el recuerdo no vino a mí para apalearme, como yo hubiese querido hacer con él el día que lo encontrara. Había pensado que debía existir una forma de venganza, sin embargo, contrario a lo que yo pensaba, parecía haber perdonado, si es que eso existe en realidad. Ahora el ejercicio es consciente, y yo sé que lo tengo que odiar, como a todos los malditos hombres sin honor.
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